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Líder en el área gráfica, la Compañía acaba de obtener las dos certificaciones medioambientales que garantizan que sus papeles son fabricados con fibra de bosques que serán reforestados. Papeles con un plus que no cuestan más.
GMS se está poniendo verde. Así lo asegura el gerente general de la Compañía, Fernando Guzmán, al comentar con orgullo los dos últimos logros en materia medioambiental: las certificaciones FSC y PEFC para sus papeles, lo que garantiza que son fabricados con pulpa de bosques que serán reforestados. Es así como GMS se transformó en el primer distribuidor del país certificado en ambas normas medioambientales. “Cuando hace 35 años trajimos los primeros papeles especiales, fue todo un suceso, que marcó lo que sería nuestra trayectoria en el área gráfica”, comenta Fernando Guzmán, explicando que este nuevo logro responde justamente al tremendo compromiso que significa el liderazgo alcanzado y la necesidad de responder a las altas expectativas de los clientes, que ven en GMS un referente en materia de innovación y vanguardia. Este nuevo logro así lo confirma. “Este no es un hecho aislado, sino que responde a nuestra política de responsabilidad social y medioambiental, que se refleja en otras iniciativas, como la incorporación de las planchas sin procesamiento y la introducción de productos químicos sin alcohol para impresión offset”, explica Guzmán.GMS, como parte de la multinacional Antalis, quiso situarse a la vanguardia en materia medioambiental, siguiendo la tendencia del mundo industrializado, donde más que una moda el cuidado del planeta es ya una exigencia. “En Chile, aún falta mucho por hacer. Es cierto que por el momento somos los únicos certificados con ambas normas, ofreciendo papeles con un valor agregado, sin costo adicional. Más temprano que tarde, sin embargo, todos los distribuidores deberán sumarse y dar un paso adelante en lo que a cuidado del medio ambiente se refiere”. Una ventaja más de pertenecer a un conglomerado como Antalis, presente en más de 40 países del mundo. Guzmán destaca que ambas certificaciones contemplan una cadena de custodia, que compromete a todos los actores del proceso: bosque, fábrica de papel, distribuidor e impresor, los que son responsables de “seguir la pista” al producto. Diseñador y cliente final también son fundamentales, ya que son ellos quienes en definitiva obligan a todos los demás a subirse al carro. Hoy grandes empresas como Falabella y Lan, entre otras, están conscientes de que, cada día más, sus clientes están cumpliendo un rol activo en la protección de su entorno, al privilegiar la compran de productos certificados, por lo que están exigiendo que sus impresos también lo sean. “El desafío para las imprentas -señala Guzmán- es inminente: es necesario que obtengan ambas certificaciones, para que el impreso final pueda llevar el sello. No sacamos mucho, en definitiva, con certificarnos ofreciendo papeles con un plus, que no cuestan más, si la imprenta no hace su parte. Sólo así el producto final podrá llevar este sello verde que garantiza, en todas sus etapas, que ha sido impreso de acuerdo a pautas rigurosas de protección al medio ambiente, donde la reforestación juega el papel fundamental”. INICIO DE UN PROCESO Guzmán cuenta que GMS comenzó a explorar el tema de las certificaciones en el 2007, cuando los proveedores de papeles comenzaron a enviar las primeras muestras impresas certificadas. En el 2008, GMS entró de lleno en la materia y Claudia Solé, ejecutiva de Marketing de Papeles, asumió el liderazgo del proyecto. “En noviembre del año pasado obtuvimos la certificación FSC y nos convertimos así en el primer distribuidor certificado con una norma medioambiental en Chile y rápidamente se inició el proceso para obtener también el certificado PEFC, lo que nos transforma en el único proveedor con las dos certificaciones”. Ambas normas tienen el mismo significado: garantizan que los papeles son fabricados con pulpa que proviene de bosques que serán reforestados. Es cada fábrica de papel la que opta por una u otra, dependiendo de la disponibilidad de fibra certificada FSC o PEFC. “De ahí la importancia de obtener ambas certificaciones para garantizar a nuestros clientes un abanico mayor de posibilidades, los que a su vez también deben certificarse FSC y PEFC, si quieren utilizar el sello en sus impresos. Los couché Magno y Novatech son certificados PEFC, mientras que muchos de nuestros papeles especiales tienen sello FSC. Asimismo, la línea Adestor (autoadhesivos) y el nuevo Zanto, un bond de excelente calidad, con la garantía Zanders, próximo a llegar a nuestras bodegas y con el cual esperamos impactar al mercado, tienen certificación FSC. Es importante comprender que el proceso de obtención de estas certificaciones no es un trámite más, sino que compromete importantes recursos y un gran esfuerzo de todas las áreas de la Compañía, explica Guzmán, ya que para formar parte de la cadena de custodia, es necesario no sólo obtener la certificación, sino mantenerla (ver artículo relacionado). El trabajo va desde comprobar que cada proveedor mantiene su sello al momento de la compra, pasando por la forma de almacenar los productos y la capacitación a las vendedoras, hasta el proceso de facturación. “Nuestro gran objetivo, que se enmarca dentro de nuestra política de responsabilidad social y medioambiental, es ofrecer siempre nuevas alternativas para nuestros clientes. Es parte de nuestro compromiso y, más aún, nuestro desafío. Es nuestro elemento diferenciador: buscar siempre un plus, una ventaja comparativa que no signifique un mayor costo para nuestros clientes y que, en definitiva, incline la balanza a nuestro favor”, concluye el gerente general de GMS. |